De origen congénito o adquirido, lo más importante es que esta patología sea detectada de manera precoz (en las familias con antecedentes es posible realizar un diagnostico prenatal), para evitar complicaciones severas.
Orinar por encima de lo normal puede ser un mal signo. “Cuando la producción de orina (diuresis) es normal, en los niños hablamos de 1,5 ml/kg/hora. Por ejemplo un chico de 10 kilos debería orinar 360 ml al día. Este volumen está relacionado con el ingreso de líquidos y con el buen funcionamiento del riñón y las vías urinarias. A veces la producción de orina supera el valor ideal”, explicó la Dra. Andrea Exeni, jefa del servicio de Nefrología Infantil del Hospital Universitario Austral (HUA).
Una de las enfermedades caracterizada por este signo es la diabetes insípida nesogénica, un trastorno que sufren muchos niños y que a menudo es difícil de diagnosticar, razón por la cual a veces los cuadros empeoran y provocan otros trastornos asociados, entre los que se destaca la deshidratación.
“La poliuria (orinar en exceso) es un signo que rara vez motiva la consulta pediátrica. Sin embargo, es muy importante porque como se trata de una enfermedad que se presenta por lo general antes del año de vida, cuando el niño carece de libre acceso al agua y puede llegar a deshidratarse severamente e incluso a tener convulsiones y problemas neurológicos”, detalló la Dra. Exeni.
Por otro lado, a largo plazo, si persiste la producción de orina excesiva, puede alterarse la vía urinaria: los riñones, los uréteres y la vejiga. “Estas alteraciones pueden predisponer al paciente a sufrir infecciones, dolor, vaciamiento inadecuado de la orina e inclusive insuficiencia renal crónica”.
Orígenes de la patología
La diabetes insípida nesogénica puede ser congénita o adquirida como consecuencia de otras situaciones o patologías comoa poliquistosis renal, hipertiroidismo, medicaciones como la anfotericina B, antibióticos aminoglucosidos y enfermedades renales de los túbulos, como la cistinosis por mencionar solo algunos ejemplos.
“Lo que sucede es que el riñón es incapaz de responder a la hormona antidiurética, que evita la producción excesiva de orina cuando no es necesaria. A la hora del diagnóstico, debemos diferenciar este cuadro de la diabetes mellitus, en la cual el exceso de producción de orina se relaciona con la glucosa en la orina; y de la diabetes insípida central, donde el riñón funciona bien, pero falla la producción de hormona antidiurética”, agregó la nefróloga.
¿Cómo se trata la diabetes insípida nesogénica? Lo más recomendable es poner en marcha un equipo de especialistas compuesto por nutricionistas, pediatras, nefrólogos, endocrinólogos y genetistas. El problema requiere controles periódicos de crecimiento, de sangre, de orina, ecografía renal y de vías urinarias, y entre las acciones terapéuticas se destacan:
- Promover la ingesta libre de agua (si se trata de un bebé ofrecerle esa bebida entre mamaderas).
- Disminuir la poliuria con fármacos.
- Restringir el sodio de la dieta y controlar el aporte de proteínas.
- Favorecer las micciones frecuentes.
- Despertar a los chicos durante la noche para que beban agua.
Síntomas de alerta
La deshidratación es el signo más importante. Se identifica gracias a los ojos hundidos, el letargo, la pérdida de peso, la irritabilidad y el cansancio. Otros síntomas de alerta son:
- El niño ingiere líquidos exageradamente.
- Produce poca orina.
- Rechaza la leche pero tiene avidez por el agua.
- Tiene episodios frecuentes de deshidratación.
- Muestra signos de retraso en el crecimiento.
- Algún familiar padece producción exagerada de orina.
- Presenta un episodio de deshidratación que se produce muy rápido, incluso llegando a shock en condiciones de altas temperaturas o ante una ausencia normal de agua.
- Muestra en el análisis orina diluida
Contacto: Dra. Andrea Exeni: AEXENI@cas.austral.edu.ar

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