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27.3.15

Novedades contra alergia a la proteína de la leche de vaca

Nueva evidencia clínica demostró que 8 de cada 10 lactantes (80%) adquieren tolerancia al cabo de un año, por la incorporación del probiótico LGG.
En el marco del Primer Encuentro Latinoamericano de Alergias que se llevó a cabo en el Hotel Hilton Buenos Aires, expertos en gastroenterología y alergia pediátrica dialogaron sobre las novedades relacionadas con alergia en niños.

El evento fue organizado por Mead Johnson Nutrition, y diseñado para compartir conocimientos y avances científicos en el campo de esta alergia a la proteína de la leche de vaca (APLV).

Entre los expositores se destacó la presencia de los doctores Erika Isolauri, Olivier Goulet y Roberto Berni Canani. Este último es investigador y profesor de la Universidad Federico II de Nápoles, Italia, quien basó su ponencia en las nuevas evidencias y avances respecto del manejo clínico de la alergia a la proteína de la leche de vaca (APLV), a través de la adquisición de la tolerancia.

Según la investigación realizada por Canani la adición del probiótico Lactobacilius rhamnosus GG (LGG) a una fórmula de caseína extensamente hidrolizada ha demostrado acelerar la adquisición de tolerancia a la proteína de la leche de vaca del 80% de los niños con este padecimiento en el plazo de un año, en comparación con otros tipos de fórmulas.

La APLV es la alergia más común entre aquellas inducidas por los alimentos durante la primera infancia, registrando una incidencia entre el 2% y el 3%. Se presenta por lo general antes del primer año de edad, entre el 80% y el 90% de los pacientes van adquiriendo tolerancia a las proteínas incluidas en la leche de forma natural para la edad de cinco años.

Conforme a las más recientes guías clínicas de la Sociedad Europea de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica (ESPGHAN), se recomienda que los a lactantes que son diagnosticados con APLV y que no son alimentados a través de lactancia materna exclusiva, se les suministre una fórmula de proteína de leche de vaca extensamente hidrolizada como primera opción, pues ha demostrado ser bien tolerada.

A través de su estudio publicado en The Journal of Pediatrics, se ha proporcionado evidencia sobre la incorporación de LGG a este tipo de fórmulas, haciendo posible lograr un cambio drástico en la composición de la microflora intestinal y poder así modular las funciones inmunes.

“La adquisición de tolerancia a la proteína de la leche de vaca a una edad más temprana permite a los niños recibir una alimentación normal para su edad. De esta manera se disminuyen significativamente los efectos adversos que una dieta restrictiva puede ocasionar en la salud de los pacientes”, dijo el Dr. Canani, quien también es médico especialista en gastroenterología pediátrica y nutrición.

Asimismo, la cumbre contó con la intervención del Dr. Jon Vanderhoof, asesor médico ejecutivo para Mead Johnson Nutrition® y pediatra gastroenterólogo del Hospital Infantil de Boston, quien se encargó de mostrar información de estudios recientes que indican que el comportamiento de esta alergia está cambiando, al observarse un aumento en su persistencia hasta edades más avanzadas e intensificarse la gravedad de la enfermedad.

En este sentido el Dr. Jorge Higuera, Director Médico Asociado para Latinoamérica de Mead Johnson Nutrition®, comentó durante la sesión académica que “la realización de un diagnóstico temprano y la posibilidad de ofrecer un tratamiento oportuno son trascendentales, ya que al limitar en extremo la dieta del paciente, este padecimiento puede llegar a tener un impacto en la vida del niño y su familia”.

Al encuentro asistieron alrededor de 200 especialistas provenientes de América Latina, incluyendo distinguidos gastroenterólogos, alergólogos y pediatras, donde tuvieron la oportunidad de compartir, dialogar e intercambiar conocimientos con los expertos internacionales durante las presentaciones y discusiones con los colegas de toda la región.

23.9.12

Alergia Alimentaria

Informe Hospital Austral

1.2.12

Las alergias no se toman vacaciones

 

En verano mientras muchos están de vacaciones, las alergias aprovechan para “atacar”. Si bien esta afirmación puede parecer un poco exagerada, lo cierto es que mientras las reacciones alérgicas parecen exclusivas de la primavera o el comienzo del invierno, en verano el cuerpo se expone a una serie de circunstancias que pueden sensibilizarlo dando lugar, justamente, a una reacción alérgica.
“Durante el verano, época en la cual nos relajamos y nos disponemos a disfrutar de diversas actividades al aire libre, de la playa, la pileta, las comidas fuera de casa y el sol, nos exponemos a ciertos riesgos que pueden llegar a arruinar nuestras vacaciones, pero además provocarnos consecuencias severas”, refirió el Dr. Ricardo Zwiener, médico integrante del Servicio de Alergología e Inmunología Clínica del Hospital Universitario Austral (HUA).
Entre las manifestaciones características del verano figuran la rinoconjuntivitis alérgica y el asma, caracterizados por la congestión nasal, los estornudos frecuentes y la descarga de abundante mucosidad acuosa por las fosas nasales (rinorrea). Estos síntomas suelen estar acompañados, además, de lagrimeo y picazón de ojos. Por último, como consecuencia de este cuadro, “puede desencadenarse una crisis de asma con falta de aire, opresión y silbidos en el pecho”, explicó el especialista.
En estos problemas, el factor desencadenante es el grano de polen, que está presente en el aire desde la primavera. “En otro orden, si bien los cuadros de alergia por ácaros del polvo doméstico suelen ser menos frecuentes durante el verano, hay que tener precaución al trasladarse a las casas de la playa, que suelen llevar mucho tiempo cerradas. En esos casos es recomendable que la limpieza y ventilación se realice antes de la llegada de los ocupantes, sobre todo si hay alguna persona alérgica”, completó Zwiener.
En cuanto a las piletas, el cloro puede irritar las vías respiratorias, los ojos y la piel, cuando su concentración supera los límites recomendables.

Las picaduras de insectos
Si bien por lo general las picaduras producidas, por ejemplo, por mosquitos no suelen provocar reacciones alérgicas severas, sino que más bien generan molestias locales que duran solo algunos días, existen ciertos insectos –llamados himenópteros– que sí generan serias consecuencias.
Entre estos se cuentan la abeja, la avispa y la hormiga colorada, que causan picaduras acompañadas de dolor, enrojecimiento e hinchazón –síntomas que conforman lo que se conoce como “reacción local”– pero que en ciertas ocasiones pueden estar acompañados de una “reacción alérgica generalizada”, un cuadro severo y potencialmente fatal.
“En estos cuadros lo que se produce es anafilaxia: una reacción sistémica que involucra a distintos órganos del cuerpo y que se caracteriza por la aparición de ronchas, hinchazón de cara, edema de glotis, nauseas, vómitos, convulsiones, falta de aire, e incluso shock con presión arterial baja y pérdida de conciencia. Es realmente una emergencia médica que requiere atención inmediata”, completó el especialista del HUA. 
Para evitar las picaduras, lo más recomendable es permanecer alejado del hábitat de este tipo de insectos, no usar vestimentas de colores vivos o perfumes intensos ya que esto provoca que se confundan con las flores, mantener los alimentos cubiertos hasta que sean consumidos, dado que el olor de la comida atrae a los insectos, moverse despacio el estar cerca de un insecto volador y no intentar espantarlo, no caminar con pies descalzos ni apoyar el torso desnudo sobre el pasto y utilizar repelentes de insectos.
“Aquellas personas que hayan tenido reacciones severas por picadura de insectos deberían llevar adrenalina (epinefrina) autoinyectable y en todos los casos después de haber sufrido una reacción severa hay que consultar al médico alergólogo, ya que el cuadro puede curarse con inmunoterapia (vacunas), administradas con dosis crecientes”, informó el Dr. Zwiener.

La “alergia al sol”


Aunque técnicamente no existe, comúnmente se llama así a las manifestaciones dermatológicas que surgen luego de exponerse al sol. Tal como sostuvo la Dra. Milagros Moreno D`Anna, fellow del servicio de Alergología e Inmunología del HUA, “podemos encontrarnos con fotodermatosis o desorden por fotosensibilidad, que aparece en las pieles que presentan una respuesta anormal ante el contacto con la luz solar”.
“Si bien no se conoce aún el mecanismo por el cual se generan, se sugiere que el origen es inmunológico. Según una teoría en estudio, en el caso de la urticaria por el sol, los rayos UV actuarían modificando ciertas proteínas de la piel, las cuales se convertirían en elementos alergénicos”, agregó.
“Otros desencadenante de fotosensibilidad son los medicamentos tanto sistémicos (oral, inyectables o endovenosos) como tópicos (ungüento, lociones o cremas) que producen dermatitis cuando la persona que los utiliza se expone al sol. Estas reacciones aparecen generalmente entre 24 y 48 hs. después de la exposición y en la mayoría de los casos desaparecen al dejar de consumir el fármaco en cuestión”, añadió Moreno D`Anna.
Además de los cuadros de fotosensibilidad, durante el verano también pueden desarrollarse dermatitis de contacto, un tipo de reacción secundaria a la utilización de cremas bronceantes, protectores solares y repelentes. “En ambos casos los síntomas son sarpullido en la piel, picazón, sensación de ardor o quemazón e hinchazón en los labios y los ojos”, sumó la especialista.

Cuidado con los pescados
Durante el verano es común probar alimentos que durante el año no se consumen, como por ejemplo pescados o mariscos, que pueden motivar una reacción alérgica. Otros alimentos que pueden producir una alergia alimentaria son la leche y los frutos secos en los helados, o frutas como melón y kiwi en los postres o licuados, sobre todo las personas que tienen alergia al látex.


Consejos prácticos para evitar la alergia por el polen:- Disminuir las actividades al aire libre durante la mañana
- Mantener las puertas y ventanas cerradas en las horas de máxima polinización
- Cerrar las ventanillas cuando se viaja en auto
- Usar aire acondicionado con filtros para polen
- Evitar cortar el césped o acostarse sobre él
- No secar la ropa al exterior porque los granos pueden quedar atrapados
- Usar anteojos de sol para disminuir el impacto de los granos en las conjuntivas de los ojos

16.1.12

Las alergias en verano: cómo controlarlas

Las alergias no se toman vacaciones: las picaduras de insectos, la temperatura del agua, la exposición al sol, la ingesta de determinados alimentos pueden desencadenar reacciones alérgicas
Las picaduras de insectos, la temperatura del agua, la exposición al sol, la ingesta de determinados alimentos pueden desencadenar reacciones alérgicas. Por ello es importante saber cuáles son los síntomas, las medidas de prevención y a qué cuestiones hay estar alerta.

Jorge Máspero, médico especialista en Alergia e Inmunología y director de la Fundación CIDEA (Centro de Investigación de Enfermedades Alérgicas y Respiratorias), aseguró que "en el verano aumentan algunos alérgenos estacionales como las esporas del hongo alternaria, los alérgenos de las cucarachas y algunos pólenes, sobre todo los de las plantas compuestas" y remarcó que "si un paciente tiene alergia a alguna de aquellas sustancias, lejos de mejorar durante esa época, puede tener episodios más severos".

"¨Durante el verano las mamás nos consultan porque sus hijos tienen más sintomatología respiratoria cuando van al mar y preguntan si el mar es malo o peligroso para los chicos con alergias. En realidad el mar no es el problema. Las casas de la costa están habitualmente cerradas durante gran parte del año y acumulan mucha humedad, ácaros y hongos. Cuando un paciente va a dormir a esas casas, por más que hayan estado abiertas y ventiladas un par de días antes, tienen en su interior una alta cantidad de esporas de hongos y de alérgenos de ácaros que son los que les empeoran los síntomas y esa es una situación que suele repetirse año tras año", explicó Máspero.

El especialista recomienda prestar atención a las siguientes cuestiones:

Picaduras de insectos
Otro tipo de situación alérgica muy común en verano son las reacciones alérgicas a picaduras de insectos y ésta reacción pueden ser de distintos tipos. ¨Las más comunes son las llamadas reacciones locales exageradas que son ronchas más grandes, dolorosas y duraderas que se ven sobre todo cuando niños pequeños con alergia de base son picados por mosquitos y en algunos casos si las picaduras son muchas, o si son en la cara, en los párpados o en las orejas. Sin embargo, no implican un riesgo mayor. El peligro está dado por las reacciones alérgicas sistémicas a picaduras de hormigas, abejas o avispas que en muchos casos van a producir reacciones de tipo anafiláctica que pueden costarle la vida al paciente que tiene ese tipo de alergia¨.


Temperatura del agua
Durante el verano también hay más aparición de casos de urticaria y en particular de algunas, urticarias físicas que son reacciones alérgicas que se desencadenan frente a un estímulo físico como, por ejemplo, el calor, el frío o la presión.

"La urticaria por frío en particular es mucho más severa durante los meses de verano y se manifiesta generalmente con una reacción urticariana a veces muy severa e incluso con pérdida de conocimiento en pacientes que se han expuesto al agua fría en un día de calor", indicó el especialista.

Exposición al sol

"Algunos pacientes con alergias cutáneas de base suelen empeorarse si se queman pero también existen las fotoalergias o las fito-fotoalergias que son reacciones alérgicas que se desencadenan después de una exposición solar las cuales muchas veces requieren la colaboración, la ayuda de algún tipo de savia. Es decir, es muy común que luego del contacto con la savia de la ruda, si la persona se expone a la luz solar, esto le produzca una dermatitis con ampollas que se parece mucho a una quemadura. Ésta es una situación frecuente y no es la ruda la única que puede desencadenarla, por eso merece una llamada de atención para los médicos y los padres", comentó el alergista.

Alimentación

Según Máspero, no hay realmente demasiada evidencia que la alimentación pueda aumentar los casos y las causas de enfermedades alérgicas durante el verano. Sin embargo, advirtió que "el movimiento turístico hacia la costa conlleva, en muchos casos, cambios en el hábito alimentario y la ingesta de algunas comidas que habitualmente no se consumen como, por ejemplo, mariscos, camarones y langostinos que tienen como hecho llamativo que en un porcentaje de pacientes con alergia a ácaros les van a desencadenar reacciones alérgicas, fundamentalmente urticaria y angioedema. Esto se debe a que esos moluscos comparten con los ácaros algunas proteínas, de modo tal que los pacientes con alergias respiratorias al ingerir camarones o langostinos en muchos casos tienen reacciones alérgicas cutáneas. Esto no le ocurre a todos ellos, solamente a un porcentaje pero debe ser tenido en cuenta porque suele repetirse".

Con relación al asma, el especialista puntualizó que "cuando llega el verano mucha gente nos plantea a los especialistas si es necesario modificar el tratamiento, prevenirse de alguna alergia nueva o diferente, si se pueden tomar vacaciones y olvidarse de que padecen enfermedades alérgicas. Las respuestas no pueden ser generalizables porque son diferentes para cada caso".

"Por ejemplo, es muy común que los pacientes con asma bronquial quieran suspender su medicación preventiva durante los meses del verano. Si bien es cierto que el número de crisis e internaciones por asma disminuye durante enero y febrero, en modo alguno éstas desaparecen. Pero no usar la medicación preventiva durante esos meses suele acompañarse de un rebote en niños o adultos con crisis asmáticas severas en marzo y abril. Por lo tanto, si bien el asma molesta mucho menos durante el verano, nuestra sugerencia es que la medicación se continúe usando", añadió.

Síntomas de la alergia nasal
- Estornudos
- La secreción nasal
- La congestión nasal (el síntoma más importante, el que más molesta al paciente y afecta su calidad de vida)
- El prurito nasal
- Ojos rojos
- Trastornos en el sueño y por ende, reducción del rendimiento y falta de concentración

Recomendaciones
-No interrumpir la medicación preventiva para el asma ni los tratamientos de alergia si se los está haciendo. La alergia es una enfermedad que dura todo el año y los tratamientos preventivos no deben interrumpirse.
-Llevar siempre la medicación de rescate que ha sido prescripta por el médico si es asmático o la medicación antialérgica que se le haya recomendado si tiene rinitis, urticaria o eczema.
-Evitar entrar a una habitación o a una casa que ha estado cerrada por muchos meses. Llevarse la ropa de cama y almohadas limpias desde su casa ya que las que están adentro de los hogares de la costa suelen estar infestadas por enorme cantidad de ácaros.
- Sacudir y ventilar la ropa de cama diariamente
- Quitar las alfombras, muebles tapizados y objetos que acumulen polvo en el dormitorio de los niños
- Evitar el humo del tabaco

29.7.11

Alergia alimentaria: un “congreso de pacientes” para aprender a controlarla

Alergia alimentaria: un “congreso de pacientes” para aprender a controlarla


El 20 de agosto es el II Congreso de Pacientes con Alergia Alimentaria, abierto a toda la comunidad. El año pasado asistieron 500 personas y cada vez son más los interesados en saber de este trastorno que afecta a cerca del 8% de la población, especialmente a los niños.

El Dr. Gustavo Marino, jefe del Servicio de Alergia e Inmunología del Hospital Universitario Austral (HUA), respondió algunas preguntas acerca de qué es la alergia alimentaria, cómo se detecta y cuáles son los tratamientos posibles.

¿Cuáles son los alimentos más propensos a causar alergia?

En la Argentina son la leche de vaca, la soja, el huevo y el trigo. De acuerdo a estudios en pacientes del HUA, también el maíz y los alimentos con látex afectan a gran parte de la población. Los alimentos relacionados con el látex son aquellos que comparten algunos componentes con este elemento; es probable que una persona con alergia al látex tenga una reacción después de comer kiwi, banana, palta, manzana, entre otros. Dentro del grupo que desencadenan reacciones menos frecuentes están los mariscos, el pescado, el maní y los frutos secos (nuez, avellana, almendra).


¿Qué síntomas puede tener una alergia alimentaria?

La alergia alimentaria es una enfermedad sistémica, es decir, afecta a varias partes de nuestro organismo, como la piel, los ojos y los aparatos gastrointestinal, respiratorio y cardiovascular. Por esto, cuando una persona ingiere un alimento al que es alérgico puede tener síntomas variados, como:
• Eczemas, urticarias, picazón, edema o “hinchazón” en la piel
• Congestión nasal, taponamiento, picazón, rinorrea o “chorreo nasal”
• Accesos de tos seca, ahogos, silbidos al respirar
• Cólicos, diarrea, constipación, distensión
• Anafilaxia, que sucede cuando la reacción se produce en varios órganos a la vez. Es el efecto más grave de una alergia y puede poner en riesgo la vida.

¿Cuáles son los pasos para llegar al diagnóstico?

1. Anamnesis: el paciente cuenta lo que le sucede y el médico le hace preguntas específicas para acercarse al diagnóstico.
2. Estudios complementarios:
1) Análisis de sangre. Lamentablemente no es muy fiable y en algunos casos llega a un error cercano al 40%.
2) Pruebas percutáneas. Son las pruebas clásicas de la alergia: se aplican en la piel pequeñas dosis del alimento sospechado de causar la alergia. Las técnicas más modernas pueden llegar a una exactitud cercana al 95%.
3) Pruebas epicutáneas. Se aplica el alimento en cuestión en la piel del paciente y se lo deja durante 48 horas. Después se “lee” la reacción que deja en la piel.
4) Pruebas de desafío. Solo cuando todas las pruebas anteriores son negativas, se recurre a la prueba de desafío. Consiste en que el paciente ingiera el alimento en un ámbito controlado y supervisado por personal entrenado en alergia.

¿En qué consiste el tratamiento?

• Evitación: se evita los alimentos que causan reacciones. No es sencillo porque exige saber reconocerlos. ¿Cómo? Leyendo atentamente las etiquetas de los productos. También hay que entrenarse en cómo cocinar.
• Tratamiento de las reacciones más graves: ingerir un alimento al que se es alérgico puede derivar en una reacción grave, conocida popularmente como “edema de glotis” y médicamente como “anafilaxia”. Saber reconocer sus síntomas a tiempo y estar entrenado para tratarlos rápidamente es fundamental.
• Desensibilización: es una técnica por medio de la cual el paciente logra ingerir normalmente el alimento que le hace mal. Para aquellos pacientes en los cuales la enfermedad llegó para quedarse, sin lugar a dudas es un tratamiento muy esperanzador y altamente efectivo.

El congreso

Todos estos aspectos de la alergia alimentaria serán abordados en el próximo Congreso de Pacientes con Alergia Alimentaria que organiza el Servicio de Alergia e Inmunología del Hospital Universitario Austral. El encuentro será el 20 de agosto y la entrada es gratuita. “El objetivo es que la persona que sufre este problema se capacite en cuestiones tan variadas como leer la etiqueta de un producto, saber actuar ante una reacción grave y aprender a cocinar con ingredientes distintos”, resumió el Dr. Marino.
Para acceder al programa completo o para inscribirse: www.congresodepacientes.com

ContactoDr. Gustavo Marino
Jefe del Servicio de Alergia e Inmunología
Hospital Universitario Austral
gmarino@cas.austral.edu.ar

14.7.11

Alergia alimentaria

EN LA ÚLTIMA DÉCADA SE DUPLICÓ EL NÚMERO DE CASOS
Alergia alimentaria: un “congreso de pacientes” para aprender a controlarla

El 20 de agosto es el II Congreso de Pacientes con Alergia Alimentaria, abierto a toda la comunidad. El año pasado asistieron 500 personas y cada vez son más los interesados en saber de este trastorno que afecta a cerca del 8% de la población, especialmente a los niños.
 
 
El Dr. Gustavo Marino, jefe del Servicio de Alergia e Inmunología del Hospital Universitario Austral (HUA), respondió algunas preguntas acerca de qué es la alergia alimentaria, cómo se detecta y cuáles son los tratamientos posibles.

 Cuando el enemigo es la comida...

¿Cuáles son los alimentos más propensos a causar alergia?
En la Argentina son la leche de vaca, la soja, el huevo y el trigo. De acuerdo a estudios en pacientes del HUA, también el maíz y los alimentos con látex afectan a gran parte de la población. Los alimentos relacionados con el látex son aquellos que comparten algunos componentes con este elemento; es probable que una persona con alergia al látex tenga una reacción después de comer kiwi, banana, palta, manzana, entre otros. Dentro del grupo que desencadenan reacciones menos frecuentes están los mariscos, el pescado, el maní y los frutos secos (nuez, avellana, almendra).

¿Qué síntomas puede tener una alergia alimentaria?
La alergia alimentaria es una enfermedad sistémica, es decir, afecta a varias partes de nuestro organismo, como la piel, los ojos y los aparatos gastrointestinal, respiratorio y cardiovascular. Por esto, cuando una persona ingiere un alimento al que es alérgico puede tener síntomas variados, como:
• Eczemas, urticarias, picazón, edema o “hinchazón” en la piel
• Congestión nasal, taponamiento, picazón, rinorrea o “chorreo nasal”
• Accesos de tos seca, ahogos, silbidos al respirar
• Cólicos, diarrea, constipación, distensión
• Anafilaxia, que sucede cuando la reacción se produce en varios órganos a la vez. Es el efecto más grave de una alergia y puede poner en riesgo la vida.

¿Cuáles son los pasos para llegar al diagnóstico?
1. Anamnesis: el paciente cuenta lo que le sucede y el médico le hace preguntas específicas para acercarse al diagnóstico.

2. Estudios complementarios:
1) Análisis de sangre. Lamentablemente no es muy fiable y en algunos casos llega a un error cercano al 40%.
2) Pruebas percutáneas. Son las pruebas clásicas de la alergia: se aplican en la piel pequeñas dosis del alimento sospechado de causar la alergia. Las técnicas más modernas pueden llegar a una exactitud cercana al 95%.
3) Pruebas epicutáneas. Se aplica el alimento en cuestión en la piel del paciente y se lo deja durante 48 horas. Después se “lee” la reacción que deja en la piel.
4) Pruebas de desafío. Solo cuando todas las pruebas anteriores son negativas, se recurre a la prueba de desafío. Consiste en que el paciente ingiera el alimento en un ámbito controlado y supervisado por personal entrenado en alergia.

¿En qué consiste el tratamiento?
• Evitación: se evita los alimentos que causan reacciones. No es sencillo porque exige saber reconocerlos. ¿Cómo? Leyendo atentamente las etiquetas de los productos. También hay que entrenarse en cómo cocinar.

• Tratamiento de las reacciones más graves: ingerir un alimento al que se es alérgico puede derivar en una reacción grave, conocida popularmente como “edema de glotis” y médicamente como “anafilaxia”. Saber reconocer sus síntomas a tiempo y estar entrenado para tratarlos rápidamente es fundamental.

• Desensibilización: es una técnica por medio de la cual el paciente logra ingerir normalmente el alimento que le hace mal. Para aquellos pacientes en los cuales la enfermedad llegó para quedarse, sin lugar a dudas es un tratamiento muy esperanzador y altamente efectivo.
 
El congreso 
Todos estos aspectos de la alergia alimentaria serán abordados en el próximo Congreso de Pacientes con Alergia Alimentaria que organiza el Servicio de Alergia e Inmunología del Hospital Universitario Austral. El encuentro será el 20 de agosto y la entrada es gratuita. “El objetivo es que la persona que sufre este problema se capacite en cuestiones tan variadas como leer la etiqueta de un producto, saber actuar ante una reacción grave y aprender a cocinar con ingredientes distintos”, resumió el Dr. Marino.

Para acceder al programa completo o para inscribirse: www.congresodepacientes.com
Contactos
Dr. Gustavo Marino
Jefe del Servicio de Alergia e Inmunología 
Hospital Universitario Austral

18.3.11

El 50% de los asmáticos no están bien controlados

Entre el 50 y el 60% de los asmáticos españoles no están bien controlados, sólo entre el 10 y el 15% están bien controlados, y el resto lo están parcialmente.

Ha indicado el jefe del Servicio de Alergia del Hospital Universitario La Paz de Madrid durante la Reunión Stand Alone Alergia 'Tengo una pregunta sobre el Control Global del Asma' celebrada en Córdoba y organizada por AstraZeneca.
Esta falta de control se debe, a los elevados índices de falta de cumplimiento terapéutico por parte del paciente, motivado, en cierta medida por las "bajas expectativas".
La educación del paciente asmático y el establecimiento de una buena relación médico-paciente son aspectos claves en el éxito del tratamiento.
"La confianza es necesaria para mantener la medicación por tiempo prolongado".
Respecto al tratamiento, Quirce asegura que la terapia SMART -'Symbicort MAintenance and Reliever Therapy' (terapia de mantenimiento y a demanda para el alivio de los síntomas con Symbicort).
Ofrece "numerosas ventajas, como la mejora notable del control diario del asma y la función pulmonar, reduciendo sobre todo las exacerbaciones graves".
En opinión del alergólogo de La Paz, estos beneficios se consiguen, según muestra un estudio reciente, no sólo por el uso de formoterol como medicamento a demanda.
Sino por el efecto sinérgico de la administración conjunta de budesónida/formoterol cuando aparecen los primeros síntomas de asma.
Otra de las ventajas es que, la combinación tanto como medicación de mantenimiento como de alivio, "evita el riesgo de abusar de los agonistas beta-2 de acción corta a demanda, ya que el beta-agonista siempre irá acompañado del corticosteroide inhalado".
Cada vez hay más datos sobre los efectos agudos de los corticosteroides inhalados en la inflamación bronquial, lo que conjuntamente con la acción broncodilatadora rápida y mantenida de formoterol "hace de este tratamiento combinado una forma única de tratar el asma".
"El hecho de poder prescindir del agonista beta-2 de acción corta como medicación de rescate es una gran innovación".
( Europa Press )

19.2.11

Alergias

En los meses más fríos, pueden darse factores que desencadenen reacciones alérgicas

Las alergias, a menudo, se relacionan con la llegada de la primavera o el verano, a partir de factores ambientales externos desencadenantes, como el polen.
Pero las horas que se pasan en casa durante el invierno pueden jugar también malas pasadas y provocar reacciones alérgicas e, incluso, problemas de asma o rinitis.
La realidad es que, en otoño e invierno, las alergias pueden agravarse por la humedad en el ambiente, la reproducción de ácaros de polvo y los cambios bruscos de temperatura.
En invierno, los factores desencadenantes de alergias más habituales son la presencia en el ambiente de hongos, mohos o levaduras y sus esporas.
Estos aumentan tanto en el ambiente exterior como en el interior de los hogares que se mantienen cerrados más tiempo con objeto de conservar el calor.
El aire de las casas, circula sin demasiada renovación, a través de las calefacciones y de los aparatos de aire acondicionado.
La poca cantidad de luz de los días de invierno favorece aún más la formación de moho, que se reproduce sobre todo en condiciones de oscuridad y con altos niveles de humedad.
Cuando un individuo es propenso a las alergias en verano, es probable que esté en riesgo también cuando llega el frío, por una simple razón: muchos de los alérgenos frecuentes del clima cálido son perennes, están presentes todo el año, como la caspa animal, el moho y los hongos.
En invierno, hay otros factores que pueden, incluso, intensificar las reacciones. La exposición a la caspa de los animales domésticos, entre otros, aumenta porque estos permanecen más tiempo en el interior de las casas.
Cuando el sistema inmunológico entra en contacto con el moho y otros alérgenos, se libera una sustancia química, la histamina, que provoca síntomas como un aumento de la secreción nasal u ojos llorosos, entre otros.
Estas reacciones tienen lugar sobre todo por la noche, cuando los afectados se despiertan con la nariz congestionada sin razón aparente.
Este cuadro es peor en niños: no descansan de forma adecuada, están más irritables y queda afectado su rendimiento diario.
Consejos en invierno
El American College of Allergy, Asthma and Immunology ha recordado recientemente algunos consejos con el objetivo de preservar la salud y no desarrollar reacciones alérgicas que desencadenen problemas mayores, como asma o rinitis.
Estos consejos están relacionados, con la humedad, la calefacción, el control del polvo o la limpieza del hogar. Respecto a la humedad en el hogar, se recomienda mantenerla por debajo del 55%.
Si bien un aparato humidificador reduce la sequedad ambiental propia de la época invernal, utilizarlo en exceso revitaliza los ácaros del polvo, un gran factor de riesgo de desarrollo de reacciones alérgicas.
La sociedad recomienda mantener el humidificador o vaporizador apagados. También la calefacción por bomba de calor, si funciona de manera correcta, evita la acumulación de polvo. Cambiar el filtro cada tres meses ayuda a mantenerla en buen estado.
Para que los alérgenos permanezcan fuera del dormitorio, se invita a impedir la entrada de animales domésticos, así como recubrir colchones y almohadas con forros contra los ácaros del polvo.
Extremar la limpieza en el hogar es otro de los consejos de la institución norteamericana: lavar la ropa de cama y los muñecos de peluche en agua caliente cada dos semanas, utilizar aspiradoras con el filtro adecuado, evitar los artículos decorativos que atraigan el polvo y limitar las plantas en el interior, entre otras.
Rinitis y asma alérgicas
Una de las principales manifestaciones de las alergias en invierno es la rinitis, enfermedad inflamatoria de la mucosa nasal.
Las primeras señales: son picor nasal, estornudos, mucosidad acuosa y congestión o taponamiento.
Con frecuencia se acompaña también de conjuntivitis, la inflamación con picor y enrojecimiento de la membrana que recubre el ojo y la parte interna de los párpados.
Una complicación habitual es el asma relacionada con alérgenos (asma alérgica), que se caracteriza por inflamación de los bronquios y cuyas señales más importantes son tos, falta de aire, pitos en el pecho y opresión torácica.
 Los expertos señalan que es la sequedad del ambiente, más que las bajas temperaturas de la estación, la culpable de su desarrollo.
Tanto los alérgenos relacionados con la rinitis como con el asma alérgica son los mismos: polen, humedad en el ambiente y ácaros del polvo, entre otros.
También las dos se diagnostican con pruebas cutáneas y se tratan con fármacos que se prescriben según la naturaleza de los síntomas o los antecedentes de la enfermedad.
En el caso del asma, la medicación consiste en la aplicación de fármacos inhalados que revierten el estrechamiento del bronquio y reducen la inflamación, e inmunoterapia con vacunas.
¿Resfriado o alergia?
Durante el invierno, cuando los resfriados comunes se transmiten como la pólvora y la temporada de gripe está en pleno apogeo, ¿cómo diferenciar si los estornudos y el catarro se deben a una infección o a una alergia?
Aunque la congestión nasal siempre se asocia a resfriado común, en ocasiones puede tratarse de algo más y estar relacionado con una situación alérgica. Los síntomas de ambas afectaciones son muy parecidas, pero no su duración.
Los del constipado común duran cerca de una semana. En cambio, los síntomas de la rinitis alérgica pueden alargarse mucho más tiempo, hasta que se diagnostique o se elimine el factor desencadenante.
Es fundamental saber reconocerlas y recibir el tratamiento más adecuado. Una de las diferencias es que el resfriado está provocado por un virus y la rinitis es una reacción alérgica.
Los síntomas habituales del catarro son: fiebre, que puede durar alrededor de 72 horas, inflamación de la mucosa nasal -primero acuosa y después espesa-, obstrucción nasal, tos, estornudos, lagrimeo y congestión ocular y dolor muscular generalizado.
A menudo, también se siente dolor de garganta y de cabeza. Los síntomas de la rinitis incluyen solo congestión nasal y moqueo, estornudos y comezón en la nariz o en los ojos, que se muestran llorosos.
La inflamación de la mucosa de las fosas nasales, por tanto, no implica fiebre ni tos, a no ser que se padezca asma asociado.

4.10.10

Los bebés también sufren alergias


En el Hospital cada vez son más las consultas de menores de tres años con cuadros alérgicos. En este grupo es frecuente que la causa sea la alimentación, que contrariamente a la creencia popular, pueden provocar los mismos síntomas que la rinitis alérgica o el asma.

“Los bebés estornudan, pero eso no significa que tengan alergia”. Esa afirmación, arraigada durante años en la práctica médica está empezando a cambiar. ¿Por qué? Tanto la evidencia científica como los casos que se ven diariamente demuestran que la realidad es otra.
Un estudio publicado a fines de agosto en el journal Allergy demostró –a partir de encuestas a padres de 1.850 niños de 18 meses de edad, a los que también se les tomaron muestras de sangre– que los bebés también pueden tener alergia.
El Dr. Gustavo Marino, jefe del Servicio de Alergia e Imnunología del Hospital Universitario Austral (HUA) confirmó este hecho: “Si bien no hay estudios locales sobre el tema, en el Hospital estamos observando que las consulta por enfermedades alérgicas se realizan a edades cada vez más precoces. No es raro recibir gran cantidad de bebes en un solo día de trabajo”.
Lo que sí le resulta sorprendente al médico es que “en los menores de tres años la causa más frecuente de alergia sea la alimentación”: “Muchos pacientes, y también los mismos médicos, creen que la alergia alimentaria solo se manifiesta en el plano gastrointestinal, cuando la realidad muestra que cuando el paciente hace una dieta adaptada a sus alergias, logra no sólo controlar los síntomas del aparato digestivo, sino también los propios de la rinitis alérgica e incluso del asma”.
A tal punto creció el número de pacientes que presentan una patología desencadenada por alimentos que desde hace cuatro meses que en el HUA se desarrollan talleres para pacientes, padres y educadores en contacto con personas alérgicas a alimentos.
En los bebés, los alimentos que más frecuentemente pueden generarles alergia son la leche de vaca, la soja, el huevo y el maíz. Los síntomas suelen ser variados y presentarse en solitario o dupla. Los más habituales son los cólicos, los vómitos, el reflujo, la irritación, el llanto repentino, las deposiciones sanguinolentas, la congestión nasal y ocular, el moco en la materia fecal, la tos seca, el bajo peso, la diarrea o la constipación sin causa aparente.  “La detección de los cuadros de alergia en los bebés no es compleja. Las bases de las pruebas son las mismas que las de los adultos, lo único que cambia son los dispositivos porque en el caso de los niños se usa una especie de sellos con puntitas plásticas que embebidas con los alérgenos se aplican sobre la piel”, explicó Marino.
Después de 20 minutos es posible saber a que es alérgico el bebe. Antes, cuando las pruebas se leían por medio de reglas o ‘a ojo’ los resultados no eran confiables, pero ahora podemos detectar si son positivas o no las pequeñas reacciones de los bebés alérgicos. Esto hace que las determinaciones sean prácticamente indoloras y muy confiables”, concluyó el alergólogo. 
TalleresPara mayor información sobre los Talleres y el 1º Congreso Nacional de Pacientes con Alergia Alimentaria, que es gratuito y se realizará el 23 de octubre: www.congresodepacientes.com. Para mayor información sobre la Alergia en general y cómo controlarla: www.sinalergia.com.ar

Contacto: Dr. Gustavo Marino: GAMARINO@cas.austral.edu.ar

20.7.10

Lanzan nuevo inhalador para combatir el asma

Asma
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8.7.10

Prueba en sangre detecta riesgos de alergias en recién nacidos


Miami).- Una prueba en sangre sencilla puede predecir si los bebés recién nacidos tienen un riesgo mayor de desarrollar alergias a medida que crecen.
Las cantidades de una proteína de señalización celular, llamada proteína quinasa C zeta, son mucho más bajas en niños con riesgo de alergias. La prueba mide la cantidad de la proteína en las células inmunes; es mucho más eficaz que los indicadores anteriores, como la historia clínica familiar, o los niveles de anticuerpos IgE, inductores de las alergias.
El Prof. Tony Ferrante, un inmunólogo de South Australian Pathology y el Centro de Investigación Infantil en la Universidad de Adelaida (Australia) dijo que el nuevo marcador podría ser el avance más significativo en las pruebas de alergia desde hace algunas décadas.
En colaboración con la Prof. Susan Prescott de la Universidad de Australia Occidental (Perth, Australia), y el Hospital Infantil Princesa Margaret (Perth, Australia), el equipo del Prof. Ferrante refinó el nuevo marcador para el riesgo de alergia a un análisis de sangre simple y manejable al nacer.
Los investigadores también están estudiando si los suplementos de aceite de pescado dados tanto las mujeres embarazadas y a aquellas personas que acaban de dar a luz pueden reducir los riesgo de desarrollo de alergias en los niños. “Existen pruebas de que los niveles de esta proteína importante aumentan con el suplemento de aceite de pescado para proteger contra el desarrollo de alergias”, dijo el profesor Ferrante.

Australia tiene uno de los mayores índices de alergias en el mundo, con un 40% de los niños sufriendo de enfermedades alérgicas, incluyendo alergias alimentarias, eczema, asma y fiebre del heno. Estas condiciones con frecuencia persisten hasta la edad adulta, una pesada carga sobre el sistema de salud.
Fuente: Labmedica

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