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| Prevención:Vacuna antigripal: se trata de una vacuna con partículas virales, que generan anticuerpos contra el virus productor de la epidemia en curso. Al ser inactivada no tiene capacidad infectante ni contagiante. El objetivo de la vacunación es doble: impedir la circulación del virus dentro de la comunidad y proteger a las personas con un alto riesgo de padecer las complicaciones de la gripe. El virus de la gripe cambia cada año, así que todos los años hay que fabricar una nueva vacuna específica frente a una nueva cepa del virus. La mayoría de las nuevas cepas de virus que van a circular durante el invierno tienen su origen en Asia y van a circular alrededor del mundo de una forma bastante predecible. Distintos centros dedicados al control de las enfermedades a nivel mundial, coordinados por la Organización Mundial de la Salud, identifican los nuevos virus. Las autoridades sanitarias analizan estos datos y recomiendan que tipos de virus deben ser incluidos en la composición de la vacuna del próximo año. Todas contienen antígenos de una cepa del virus influenza B y dos de influenza A. La primera vez que se aplica la vacuna se deben administrar dos dosis separados por un mes y a partir de allí un refuerzo anual. La vacuna comienza a proteger a partir de los 7 días, obteniéndose el mayor beneficio al mes de la vacunación y tiene una efectividad del 70-90%. Las reacciones locales como enrojecimiento, dolor y tumefacción, se pueden presentar en el 5 % de los vacunados generalmente dentro de las primeras 24 hs de la administración. Las reacciones sistémicas son infrecuentes (en menos del 1 %): fiebre, decaimiento y dolores musculares, y generalmente ocurren dentro de las 48 horas después de la vacunación. Otras medidas tendientes a disminuir la posibilidad de contagio
Muchas personas, asustadas o preocupadas por la aparición de un cuadro viral, se autoadministran antibióticos y también suelen hacerlo con sus hijos y parientes. Hay que recordar que la gripe es una enfermedad viral y que los antibióticos destruyen a las bacterias y no a los virus. Además el uso de antibióticos inútilmente puede ocasionar resistencia bacteriana. Esto quiere decir que, cuando un paciente recibe antibióticos, genera que la bacteria se haga resistente a los medicamentos administrados, lo cual hará que ese antibiótico no sea de utilidad en la próxima infección, requiriendo cada vez antibióticos de mayor espectro, más caros y con mayor índice de complicaciones. Más sobre infecciones virales y bacterianas |
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13.12.10
Gripe o Influenza
Etiquetas:
virus influenza tipo “A” (H1N1)
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